La movilidad rural tiene que hacer frente a muchos desafíos diferentes

La movilidad rural tiene que hacer frente a muchos desafíos diferentes.

 

El objetivo de conectar áreas urbanas despobladas y dispersas y vincularlas con ciudades más grandes, debe afrontar el problema de la despoblación de las áreas rurales, lo que significa menos usuarios para el transporte.

 

Otro problema está relacionado con una infraestructura viaria deficiente, que no conecta los centros de transporte de una manera óptima.

 

Esos dos problemas conducen a rutas de transporte y tiempos de viaje más largos, lo que favorece la utilización del transporte privado frente al público.

 

Esto también puede estar relacionado con condiciones geográficas adversas para el transporte y la necesidad de descartar algunas opciones, como por ejemplo la difícultad para planificar un sistema ferroviario en un área escarpada o muy montañosa.

 

Esos dos retos pueden resolverse en parte mediante el uso de la movilidad compartida y bajo demanda, tanto de empresas públicas como privadas.

 

Un motivo que ralentiza estas posibilidades es el bajo interés en invertir en áreas rurales, debido a una posible menor recaudación.

 

Otro reto, más relacionado con el proyecto Mobirural, es trabajar en diferentes países, lo que significa diferentes leyes y reglamentos y la necesidad de trabajar para adaptarse a tales medidas.

 

Además, la definición misma de «rural» puede ser diferente entre los países socios: en algunos de ellos las áreas rurales tienen más o menos 80 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que en otros una región rural se define por un área con 20 habitantes por kilómetro cuadrado.

 

Esto lleva a tratar condiciones muy diferentes y, por lo tanto, las soluciones deben ser adaptables y variadas.